El calor ya comenzó a sentirse en distintas regiones del país. En municipios como Atizapán y en muchas zonas del Estado de México, los incendios forestales se han adelantado este año. Todo indica que 2026 será un año especialmente caluroso.
Y cuando el calor aumenta, también lo hace la presión sobre el sistema más crítico de todos: el agua potable.
El año pasado llovió intensamente. Las presas se recuperaron. Los niveles de almacenamiento mejoraron significativamente en varias regiones del país. Sin embargo, existe un problema estructural que no depende del clima:
Es decir, casi la mitad del agua tratada y bombeada nunca llega a los hogares.
El verdadero reto: infraestructura hidráulica envejecida en México
Gran parte de la infraestructura hidráulica en México tiene décadas en operación. Redes construidas hace 30, 40 o incluso 50 años hoy presentan:
De acuerdo con datos de organismos nacionales del sector hídrico, el desperdicio por fugas representa uno de los mayores desafíos para la gestión del agua en el país.
El problema no es solo la disponibilidad en presas.
El problema es la red de distribución.
Reducción de fugas: la acción más inmediata para proteger el agua
Antes de pensar en nuevas presas o proyectos de gran escala, existe una acción más directa y efectiva:
La rehabilitación de tuberías de agua potable permite:
Y lo más importante: se puede hacer antes de que llegue el pico de demanda por calor.
Tecnologías modernas como Primus Line permiten la rehabilitación estructural de tuberías de agua potable sin excavaciones extensivas.
Esto significa:
La rehabilitación sin zanja es una herramienta clave para enfrentar la crisis hídrica desde la eficiencia, no desde la reacción.
Aún estamos a tiempo
Si sabemos que el año será caluroso.
Si sabemos que el 40–50% del agua se pierde en fugas.
Si sabemos que las presas hoy tienen mejores niveles.
Entonces la pregunta no es si faltará agua.
La pregunta es si actuaremos antes de que falte.
Rehabilitar infraestructura hidráulica no siempre es visible políticamente, pero sí es decisivo socialmente.
Cada litro recuperado es un litro que llega a una familia.
#AguaParaTodos
